Les propongo a continuación un ejercicio práctico de sanación para prepararse por el camino del perdón. Lo pueden hacer durante el tiempo que crean conveniente, no menos de una semana cuando lo comiencen.
 
Como cónyuges, deben dedicarse un espacio, un tiempo para un diálogo sincero y abierto
 
El ejercicio del perdón
 
1.- Un trabajo individual. 
En el momento del día de más calma para cada uno, tomen un cuaderno y un lápiz.
 
2.- Es el momento de serenar el corazón y pensar: ¿Qué cosas son las que mí cónyuge me tiene que perdonar?, ¿En qué le he fallado o le estoy fallando? ¿Qué cosas soy consciente que necesito recibir el perdón? Muy importante: "Es el momento en el que me pongo en el lugar de…" Hago consciencia de mis errores y defectos y son los que molestan o dañan la vida matrimonial y familiar.
 
Nota: Poner por escrito todo lo que se me viene a la mente. Todo lo que humildemente veo que necesito pedir perdón. Esto es importante hacerlo durante varios días. Dejar de lado cuando se nos cruce por la cabeza “las ofensas recibidas”. Primero hay que reconocer los propios pecados, las deudas con mi cónyuge.
 
3.- Después de varios días de hacer el ejercicio anterior, pensar y escribir igual cómo lo hicimos anteriormente las cosas que veo de mí cónyuge y tengo que perdonar. 
También aquí escribirlas con la mayor caridad y respeto posible, no condenando, dejando la puerta abierta para el arrepentimiento.
 
4.- En un día establecido, tomarse un tiempo, que sea lo más largo posible para poner en común lo rezado y escrito durante este tiempo. Si lo hacen bien, el fruto puede ser muy grande.
 
5.- Se busca juntos un acuerdo para evitar en adelante aquello que hiere o molesta al cónyuge. 
También es el momento en que se materializa el perdón en la renovación del amor reconociendo a Dios como su fuente. Puede surgir un propósito para que sea revisado periódicamente. Cada matrimonio encontrará lo que mejor se adapte para su crecimiento.
 
Algunas pautas para saber si estamos haciendo bien el ejercicio
 
    ¿Miro mis faltas antes de las de mi cónyuge?.
    En el momento de pensar aquello que tengo que perdonar de mi cónyuge ¿lo hago con respeto y compasión?.
    ¿No dejo de lado nada, por más doloroso que sea?.
    Al momento de dialogar: ¿Se evitan las discusiones, se renuncia a la actitud de justificarse, se da la oportunidad al cónyuge de que explique alguna situación, y muy importante: se cree en el otro?.
    ¿No hay apuros?, ¿ésto no se hace por compromiso o por conformar al otro?, ¿es un deseo y un encuentro buscado y querido?.
    ¿Se crece en la convicción de que éste es el camino por el que se crece en el amor?.
 
Por Daniel Varayoud. Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net

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